Publicado por Héctor En Julio 5, 2017 Deja una respuesta

El poder del masaje

El poder del masaje

… y la mano hace una fricción sobre la espalda. De repente, en las células de la piel se produce una estimulación térmica que provoca que los capilares sanguíneos se empiecen a llenar de sangre. A su vez, este estímulo se transmite al tejido intersticial que al estar conectado con las fascias se produce una irrigación masiva de sangre donde antes no la había. Y por fin, la estimulación llega al músculo. Se estimulan los aparatos de Golgi situados en las inserciones de ese músculo, lo que hacen que se relaje para que aumente su volumen en sangre y se nutran todas las células musculares que en algún momento fueron dañadas. Todos los tejidos circundantes se lubrican y todo empieza a funcionar mejor, las articulaciones se vuelven más móviles y los músculos más flexibles. Los huesos empiezan a almacenar más minerales por el nuevo aporte sanguíneo…”

 

Esto podría ser un simple ejemplo de las consecuencias de un contacto físico intenso con el cuerpo a través de una simple técnica de masaje. Para lo que a nosotros nos supone solo una sensación agradable, para el cuerpo supone un cambio mayúsculo en su situación de reposo. Son muchos los factores regenerativos que se ponen en funcionamiento con un simple contacto humano con intención de estimular el cuerpo a niveles más profundos. El masaje puede llegar a estimular, no solo el tejido epitelial y muscular, sino que también puede estimular las capas más internas del cuerpo, entre las cuáles se encuentran las vísceras y los órganos más nobles del cuerpo (corazón, hígado, riñones, pulmones…). Y no solamente es el efecto físico que genera en el cuerpo, también puede generar un bienestar o efecto emocional, pues tienes a un ser humano que está dedicándote su tiempo, su presencia, su energía y su cariño. No sé si todos lo hacen, pero yo al menos, me gusta que la persona que viene a mi consulta se lleve aquello que más necesita ese momento, aunque no tenga que ver con el masaje.

 

Entonces, ¿tu crees que recibir un masaje es algo que solo los que tienen dinero pueden permitírselo? ¿Crees que es un lujo? Ahí entran en juego la lista de prioridades que cada uno tiene en su vida. “Un masaje está bien pero si no me lo regalan es muy caro” o más bien es “Sé que resulta beneficioso el masaje pero decido invertir ese dinero en otra cosa porque no creo en el efecto del masaje o porque tengo otras prioridades”.

 

Puede que ya hayáis experimentado en algún momento con el masaje y puede que la experiencia no haya sido buena. Eso no quiere decir que visto un masaje visto todos, puede que no hayas encontrado tu tipo de masaje o el tipo de persona que te sepa sostener en ese momento íntimo con tu cuerpo y tu campo energético.

 

Mi consejo es que pruebes y pruebes hasta encontrar la persona adecuada. Un masaje al mes merece la pena y mejora la calidad de vida. Si eres de las personas que le gusta investigar en estos temas, puedes apuntarte a un curso para aprender a dar o darte masajes, será un tiempo y un dinero bien invertido. Aprenderás formas nuevas de tratar el cuerpo desde el acto más instintivo y primitivo que los seres humanos tenemos, el arte del contacto físico.



Héctor Fernández García

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